Hablar sobre el comportamiento del consumidor es tomar en cuenta la variabilidad humana a través de la conjunción de valores, expresiones, discursos y de las formas de pensar de diferentes poblaciones que existen. De esta forma, el consumo es más que una variable educativa o artística característica de un grupo o nación, es un mecanismo que ofrece certeza para la acción cotidiana.
Si entendemos al consumo de esta manera podemos abordar cualquier acción humana como variable ya que de que compartimos, como raza humana, estructuras mentales y un desarrollo biológico similar que impactan en nuestras experiencias de vida y iqueza a las acciones humanas.
De forma aparentemente contradictoria, nuestro país ha recibido distintas influencias entre las cuales podemos mencionar la española, la morisca, la musulmana, la judía, la gitana, la sajona, la filipina y la china, las cuales empezaron a influir en los primeros 400 años de nuestra historia. Con la llegada de la independencia se buscó crear una identidad nacional a partir de reforzamiento de valores distintos al grupo común o al grueso de la población. Por último, esta influencia de grupos externos se acrecentó integrando a migrantes y exiliados europeos y americanos que fueron recibidos en nuestro país debido a las guerras mundiales o a las dictaduras sufridas en sus respectivos países.
Esto nos lleva a cuestionar la naturaleza del consumo a partir no de experiencias comunes sino de la variablidad. La mutua influencia de los grupos hace que las culturas sean cambiantes y, al mismo tiempo ser promotores del cambio social y cultural. Pero ¿cómo se dan estas influencias? Existen muchos mecanismos, pero uno de ellos es el intercambio, es decir transacciones comerciales o personales que reflejan un proceso comunicativo entre los distintos grupos.
En la actualidad, buena parte de estos intercambios se dan a través de mercancías. La creación de objetos y servicios dependen de contextos de producción que reflejan concepciones culturales e identitarias específicas. La producción bien puede ser entendida como un proceso de creación de discursos que son llevados y distribuidos hacia clientes potenciales, quienes a su vez, interpretan los mensajes según su contexto y su bagaje cultural.
El presente curso buscará observar cómo el consumo es orientado socialmente. Asimismo, se buscan conocer algunas características de la sociedad en la que vivimos y algunas características del mercado interno. Esto con la finalidad de que los alumnos sean capaces de, proponer y aplicar propuestas alternativas, desde su ámbito profesional para la consideración de los patrones de consumo de clientes.
Abordar al consumo, como fenómeno social implica un entendimiento del mismo como parte de un proceso productivo, como un deseable, pero también como parte de un proceso comunicativo donde la producción de objetos también implica la composición de discursos e información que los acompañan.
De esta forma, abordar la diversidad sociocultural y su relación con el proceso productivo, forzosamente nos lleva a entender la necesidad de abordar los procesos comunicativos, los significados, y las relaciones sociales que llevan en un contexto más amplio de intercambios económicos.
Te invito a abrirte a otras visiones sobre el consumo, muchas dictadas por intereses comunes e individuales, pero también entendiéndolas como parte de un todo social.